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Etnografía del pan en Unión Hidalgo

Istmo
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Unión Hidalgo, Oax. (Cortamortaja) 28/10/2021.- Fabricar el pan es todo un ritual, la madrugada es la aliada de la levadura que reposa toda la noche, no todas las manos son prodigiosas para su amasado, algunas se les agrian la masa madre, y los panes ya no sirven ni para pan blanco.

Hay buenas manos y ricos panes en Unión, todos sabemos que todas las hijas de Mariano Niña, son hacedoras de panes, pero han existido antes Na Sidra, era una mujer laboriosa que atendía su tienda de abarrotes y su negocio de panes que hasta sus nueras heredaron el arte de hornear.
Cerca de la casa se casó Eloidina, venida del barrio Palmero. Se casó con Pablito, ella le pasó la receta a su suegra Basilia Charra, que no dudo en seguir vendiendo panes cuando ella falleció, a unos pasos de mi casa llegó un hombre de fuera dijo ser familiar en consanguineidad con el poeta Juan José Arreola, él se casó con Lucina una de las muchas hijas de Ta Nicho Pancha, o Nicho Rede y Na Asunción, la conocimos como Na Chión la curandera.
Él, que todos lo conocimos como Chavo, pues, así le decía a algún muchacho o niño a veces hasta a los señores, los saludaba con un “qué tal chavo”, y todos terminaron diciéndole El Chavo como mote, ninguno de sus congéneres heredó el oficio.
Actualmente se anuncia a Julia Xheela Miguelito por las mañanas, en ocasiones por las tardes anuncia Tin Guisu, que Julia tiene pan blanco calientito, y una mujer, nuera de ellos sale a vender pan blanco de galletas, muy al punto, crujiente.
Por el barrio Palmeros éxito Ta Che Pastel, también Na Sole su mujer hacia regañadas para venderlas en una tina enorme en semana santa o marte santo, una de sus hijas vende ahora por las noches en el mercado del centro empanadas de leche.
Panes de Na Fausta Cele’ y más panes nuestros, pan para xandu’, para bodas, para los bautizos, para la misa, las labradas de cera, velorios, festejos patrios, y para los cumpleaños de cada uno.
Larga vida al pan, está más que presente, se vende también pan de caballitos, Liliana una joven mujer los ofrece de casa en casa, los de pan dxiaapa’ los traen las mujeres de San Dionisio, o de Huamuchil, los pude uno comprar en la Estación por las mañanas, o esperar que pesan a tu casa.
Desayuné con pan, uno de rosca que me recordó a mi mamá cuando niña fue a comprar en la casa de Na Jose Lau, le encomendaron “cadi guedaneu rosca, menusi rosca /no traigas roscas, menos las roscas” y ella volvió, se las puso como pulsera, ya sabrán la tunda que mi abuela le propinó.
Ver esta rosca en el plato en forma de engrane, el adorno del contorno me dio una grata sorpresa de conocer tantos panes, y que estos, cambian de manos y formas, que no dejan de ser una cosa rica y sencilla, pensar que dejamos impregnado algo de nosotros hagamos lo que hagamos ahí estamos nosotros representados, ojala nunca falte el pan nuestro, en nuestro sustento.